Compartir quién soy, los caminos recorridos, los estudios realizados, las experiencias vividas es un desafío, ya que pocas veces reveló experiencias de mi vida, y es también una oportunidad para compartir y transmitir más de 30 años viviendo, sintiendo y caminando conectada en Modo Espiritual.

 

Los cambios fueron la materia de mis primeros 12 años: Viví en 3 países, cambios de escuelas, amigos, hermanos que llegaban y una vida interior que se iba revelando sin pausas.

 

Las experiencias místicas o mágicas me acompañaron siempre. Desde que llueva solo en el sitio donde yo estaba, oir en mi interior palabras sagradas, o hasta ganar un premio por pintar un cuadro llamado “El día del juicio final, el apocalipsis” a los 8 años. A los 12 años tuve el primer contacto con una nave, que se detuvo frente al auto en el que viajaba con mi familia. Ambas escenas siguen intactas en mis memorias y son la semilla de los tiempos que llegaron hasta aquí y que vendrán en el futuro.

Me recibí de psicopedagoga. Mi ilusión a los 20 años era acompañar a los niños con enfermedades terminales y enseñarles a conectarse con el corazón. Así sigue siendo hasta el día de hoy, acompaño a partir, acompaño a vivir.

La carrera universitaria la curse en forma paralela con mi búsqueda espiritual.

La meditación guiada, la conexión con el campo del corazón, la visualización y la consciencia fueron acompañando mi crecimiento como terapeuta y mujer.

Mis hijos llegaban y crecían entre mapas de astrología, calendario maya, numerología, cristales, alimentos naturales, libros de metafísica, meditación, reiki, magnifield healing, flores de bach, campanas tibetanas y péndulos. La revista Cuerpomente que llegaba de Barcelona con las novedades del mundo espiritual fue mi inspiración para comenzar a escribir y eso hice por varios años. Transmitir mi mundo interior con palabras que lleguen y provoquen cambios en quien las recibe.

En 1988 conocí a Celia, maestra espiritual que durante 9 años guió y acompañó mi búsqueda. A su lado viví mi noche negra del alma, el despertar de la visión, descubrí mi guía espiritual del mundo invisible, el sahumerio de la india y la música de Mike Rowland. Celia me ofreció semillas de vida que aún conservo y siguen dándo frutos.

Mis diplomas de maestrías espirituales iban llegando a la carpeta de papeles importantes, el diploma de la universidad nunca lo retiré.

Me interesé por las medicinas vibracionales, la Sintergética, el sonido y el color, la Kábala, del conocimiento del sistema energético humano, la alimentación, la respiración Merkaba, la reflexología holística y la tanatología.

Llegaron más maestros con quienes caminé las montañas, y desperté mis sentidos. Las experiencias con la madre naturaleza comenzaron en 1999, entre la tierra y el cielo un capítulo de mi vida de experiencias y vivencias que fortalecieron mi andar por la vida.

Llegó mi primer consultorio de la mano del despertar de la intuición. El mismo que mantego hasta el día de hoy, sumergida en la decodificación biológica, la meditación, el chamanismo. También, brindando viajes a lugares sagrados, enseñando a meditar y guiando visualizaciones creativas.

Daniela Kusnier